Vendrán malos momentos y si no está preparado para soportalos con valentía, puede que le tumben y le hagan querer abortar la "misión", pero no desfallezca.
Tómese su tiempo. A veces es necesario soltar el control, para poder retomarlo después con mayor fortaleza. Pero una vez se haya recuperado, vuelva otra vez a la carga, con más ímpetu. ¡No se detenga!
Mi caso
Al iniciar mi más reciente proyecto, comenté con amigos cercanos la idea. Los consejos bien intencionados que recibí, en su mayoría expresaban que mi idea era demasiado ambiciosa y comenzaron a hacerme un listado de los problemas que iba a tener con mi empresa.
Recordé las palabras de Kim Woo Chong: "cuando algunos comienzan a contar sus imposibilidades, yo comienzo a contar mis posibilidades" . El señor Chong, inició su vida empresarial como vendedor de periódicos, pero gracias a una gran visión, su perseverancia y un gran esfuerzo personal, logró fundar una corporación multimillonaria conocida mundialmente como Daewoo.
Se destacó en el mundo empresarial por meterse en empresas que nadie quería y todas fueron exitosas en sus manos.
Ahora usted, si ya tiene su proyecto en mente, consulte con sus amigos, familiares y gente que se relacione con lo que quiere hacer. Tome solo las ideas que le servirán para alcanzar el éxito y deseche el resto.
Agradezca por supuesto los consejos. Pero tenga cuidado, hay personas que son expertas en mostrarle solo lo negativo de la vida, si ya las conoce, evítelas a toda costa. Por lo general son fracasados, no querrá parecerse a ellos.
Su realización personal no tiene precio,
continúe hasta el final.
La perseverancia es hermana de la fortaleza. Para alcanzar el ÈXITO en su próximo proyecto tendrá que superar pequeñas crisis, y deberá estar preparado para "lo inevitable" como dice mi maestro Jim Ronn.
Andrew Carnegie se refiere a estos tropiezos como "derrotas temporales". No se deje intimidar; que le dejan solo en la empresa que acaba de iniciar; que se le acabó el dinero y cree que la única salida es dejar su proyecto y dedicarse a otra cosa: ¡NO!.
Son pequeñas dificultades que siempre aparecerán para hacerle cambiar de rumbo. Cuando el golpe sea fuerte y crea que es hora de detenerse. Deténgase. Pero no pierda la visión.
Aléjese de todos y vuelva a toda máquina a sus planes iniciales, modifíquelos si es necesario, no pierda el tiempo pensando en que todo le salió mal. ¡Busque soluciones!, aunque le lleve una o dos semanas encuentre soluciones y una vez las tenga, ¡póngase otra vez en acción!
Siga el ejemplo de las hormiguitas
Debe ser perseverante con lo que ya emprendió, la perseverancia es un esfuerzo continuado. Vea el ejemplo de las hormigas, si les cierra el camino, ellas se abrirán otro. No desfallezca y ¡continúe!
Muchas personas se retiran de su sueño cuando ya estaban a punto de alcanzarlo, los ejemplos son muchísimos, el mío incluido. Yo cambiaba de rumbo a la menor señal de resistencia, gracias a que escuchaba los consejos de las personas inadecuadas. Pasé mucho tiempo antes de poder terminar algo de lo cuál sentirme satisfecha y realizada.
No querrá sentirse como me sentía en aquellos momentos cuando sucumbía a la tentación de dejarme llevar y dejar a un lado lo que más anhelaba. Es lo más doloroso que existe. En el fondo del corazón me quedaba una semilla de fracaso que no me dejaba vivir en paz y hacía que me sintiera derrotada; vencida, por no haber luchado hasta el final por ese sueño que tanto ansiaba. Perdía la autoestima y creía que era una buena para nada.
Pero inmediatamente el subconsciente activaba un mecanismo que me hacía justificar mi mediocridad. Y empezaba a hacer nuevos planes que siempre terminaban en el abandono. Gracias a la perseverancia, a resistir a cualquier precio, he podido superar esta enfermedad.
Y conozco personas que toda su vida se la han pasado, iniciando cosas que jamás terminan. Es doloroso, por eso, para evitar que le pase lo mismo que me pasó decidí crear este segmento. Sea lo que sea que tenga planeado hacer, o que ya haya iniciado, ¡continúe!
Si ha abandonado varios proyectos, levante la frente, visualice lo que quiere lograr, empiece a contar sus posibilidades, pida consejos pero tome solo lo que le sirva para alcanzar su meta y cuando vengan las críticas, los fracasos temporales, los vientos fuertes o lo inevitable: ¡No desfallezca!
Busque cómo aprender de las dificultades, sacúdase el polvo y retome el camino. Le dejo esta historia para fortalecer lo que hemos estado compartiendo.
La Historia del Burro
Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer.
Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.
Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo.
El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra.
El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio... con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.
Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando...
La vida va a tirarle tierra, todo tipo de tierra... el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos...
¡¡¡Use la tierra que le echen para salir adelante!!!